Representantes caracterizados de la alta banca, industria, marina mercante y comercio de Holanda, reunidos el 22 de diciembre de 1913 en el edificio de la Roterdamsche Bankvereeniging, Amsterdam, decidieron la fundación de una institución bancaria destinada a consolidar y fomentar las relaciones y el intercambio del reino de los Países Bajos con las repúblicas sudamericanas. Los estatutos de la nueva sociedad fueron aprobados por decreto real del 8 de abril de 1914, quedando así constituído el Banco Holandés de la América del Sur.
Los trámites preparatorios para la instalación de la nueva sucursal fueron largos y laboriosos, pero a pesar de los obstáculos, las puertas quedaron abiertas para octubre de 1914, en edificio propiedad del banco, sito en las calles Bartolomé Mitre y 25 de Mayo. El fomentar hasta donde fuese posible el comercio holando argentino era el objetivo primordial del banco, el cual, consecuente con esa idea, dedicó desde el principio sus actividades a favorecer el intercambio entre los dos países, prestando al comercio de ambos el necesario apoyo y una colaboración constante.
Al Banco Holandés de la América del Sur le corresponde el mérito de haber sabido poner en relación a los importadores argentinos, en busca de nuevas fuentes de producción, con los fabricantes y casas exportadoras de Holanda, empeñados en encontrar nuevos mercados para la salida de sus productos, y de seguir prestando a unos y a otros el más decidido apoyo para el desarrollo ulterior de sus operaciones.
Los Comienzos en Argentina
Sucursal No. 1 del Banco Holandés de la América del Sur, sita en esquina Riobamba y Corrientes
Buenos Aires a comienzos del siglo.
Litografía de Rod Kratzenstein